viernes, 6 de noviembre de 2009

Ibarra, en clave virtual


El expresidente extremeño arremete contra el sistema educativo actual en una conferencia con universitarios

Un total de 31 centros educativos de la región se incorporan a la Red de centros de secciones bilingües


Sólo uno pide francés, el resto inglés.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Papá Estado

La idea de aumentar la educación obligatoria hasta los dieciocho años no es nueva, algún estado de Alemania permite hasta los diecinueve años aunque a tiempo parcial en los últimos cursos.

La cuestión aquí radica en para qué se quiere aumentar la obligatoriedad teniendo el Bachillerato (aunque sí es cierto que éste debería ser de tres años en lugar de dos) que es voluntario y que se salva de la quema de la situación educativa actual precisamente por la “motivación” del alumnado que hace bueno, esta vez sí, la nueva campaña televisiva de la Junta de Extremadura, aquel que lo cursa lo hace por y para sí mismo.

Hoy día es necesario una nueva estructuración del sistema educativo pero no copiar por copiar paulatinamente modelos educativos ajenos y además no precisamente los que mejor resultado han dado.

Habría que recordar que sucesivamente la edad obligatoria de escolarización ha aumentado en estos últimos años a medida que el fracaso escolar también lo ha hecho. No creo que aumentar años solucione nada, aquel alumno que pasa de curso por el simple hecho de cumplir una cierta edad lo seguirá haciendo si le dejan hasta los 24 años pero el aprovechamiento seguirá siendo el mismo con dieciséis que con dieciocho. Por el contrario sí abogo por la flexibilización de la Secundaria y el Bachillerato de tres años ya que el bachillerato LOE, que comprime 19 materias en dos años es manifiestamente insuficiente. Sin embargo, el año que necesita no debe aumentarse a costa de prolongar la edad de escolarización puesto que el bachillerato no es ni puede ser una enseñanza obligatoria.

Con demasiada frecuencia nos encontramos en los centros con alumnos que integran el llamado absentismo pasivo, es decir, están de cuerpo presente y espíritu ausente, esos alumnos debieran de tener otras posibilidades y vías de desarrollo dentro del sistema educativo actual y a más temprana edad adelantando la diversificación curricular, por eso es necesario estructurar la enseñanza secundaria, de manera que durante esta etapa un alumno pueda encontrar, según sus aptitudes e intereses, una pasarela flexible hacia el primer curso de un bachillerato de tres años, hacia unas enseñanzas profesionales prestigiadas, o bien, pueda afianzar las materias instrumentales y la capacitación vital que le permitan afrontar la salida laboral.

España no ha sido capaz y por lo visto tampoco lo será a largo plazo, de vertebrar un sistema educativo propio adaptado a las necesidades de alumnos y sociedad en general respetando nuestras particularidades pues España no es Finlandia donde acaban entre los quince y dieciséis años (con los mejores resultados) ni tampoco Hungría donde empiezan a los cinco y acaban a los dieciocho.



Esto pasa en Chile, en España aún no...o eso espero.

Los jóvenes de hoy en día, Les Luthier

Querido Rey Mago José Luís.


Querido José Luís, este año te escribo a ti la carta que otros años mandaba a Melchor porque el año pasado le pedí un ordenador y no me lo trajo, sin embargo tú nos has traído un portátil a cada niño de la clase, incluso a Miguelito, que por no saber no sabe ni escribir pero está en quinto y solo ha repetido una vez, aún así le ha hecho mucha ilusión y en el recreo ya estaba jugando al fútbol con el. La maestra ha debido portarse muy mal este año porque es la única que no ha recibido tu ordenador, me ha dado mucha pena aunque después nos ha dicho que tampoco lo sabía utilizar bien.



Al principio nos costó adaptarnos, te explico, en la clase tuvimos que poner 24 enchufes más y la red saltaba a todas horas, una vez que los ordenadores se cargaron tardamos varios días en encontrar el “administrador” que al parecer estaba dentro pero que nadie le había dicho a mi maestra que era “administrador”, menudo disgusto se llevó la pobre ya que un señor que al parecer tenía un TIC se subía por las paredes, de ahí lo de TIC nos imaginamos.



Muchos niños lo perdieron el primer día, otros lo cambiaron por una camiseta del R. Madrid, “niños”, a la mitad se lo robaron en cuanto salieron del cole, a muchos se les rompió a la semana porque al parecer tenían un griego o uno de Troya, algunos hasta le salieron gusanos. Mi maestra está como loca ya que antes tardaba una hora en hacer los ejercicios, corregirlos y mandarnos una nota a cada niño, ahora tarda dos día en meter la lección y cuatro en corregir los ejercicios, dice que se va a jubilar pero no puede porque tiene sólo cuarenta años.



En la clase los deberes están chupados porque tenemos wifi y todos nos metemos en el ordenador de Juanito para copiarlos. Ahora las clases son más divertidas, ya ni escribimos ni atendemos a la maestra, miramos nuestra pantalla y escribimos lo primero que se nos ocurre porque milagrosamente el ordenador nos corrige las faltas y nos dice qué hemos hecho mal. Durante el día y en el recreo chateamos entre nosotros y con otros niños de distintos coles aunque alguno se haga llamar Sonia y tenga bigote.



Mi papá también está muy feliz, le presté el ordenador un ratito para que lo viera Sebastián, el de la tarjetas de la nintendo y me lo trajo con muchas cosas nuevas. En casa no tenemos dinero para el internet pero mi papá se acurruca en una esquina del salón porque dice que pilla la del quinto, allí se pasa horas y horas por la noche sin pestañear, solo lo deja para ir al servicio.



En fin, querido José Luís, para estas Navidades sólo tengo un deseo, a ver si le buscas un trabajo a mi padre para que no nos corten la luz y pueda seguir disfrutando de tu magnífico ordenador y yo del mundo virtual que es nuestro sistema educativo.


lunes, 26 de octubre de 2009

La educación del Futuro

Tijeras de punta redonda y de punta fina


De pequeño, no en el 63, recuerdo cómo al adquirir el material escolar me llamaba la atención esas tijeras de punta redonda que todos los escolares utilizábamos para no hacernos daño y evitar accidentes. Mi madre, sin embargo, utilizaba para coser unas grandes tijeras de punta fina, tijeras que no me dejaba coger por seguridad.

Este curso escolar parece que la Administración Educativa ha cambiado las tijeras de punta redonda, las que no hacen daño, por las finas, es más, por las de cortar el pollo y desde luego que menudo pollo han armado.

Partamos de la base de que en Educación y en Sanidad los recortes no debieran de existir, de hecho los esfuerzos presupuestarios que la mayoría de los países desarrollados vienen destinando son para con la educación. En Extremadura no crean que se destina menos que el resto de comunidades en relación a nuestro PIB a educación, pero como bien sabemos, en esta época de crisis “global” (y particular) el saber administrarse en un valor en alza y uno haciendo cuentas elimina lo superfluo para llegar a fin de mes. Me pregunto qué es para nuestra Administración lo superfluo y qué es lo importante. Desde luego es más importante un maestro que un ordenador, los alumnos más que una pizarra digital y la calidad educativa más que los observatorios.

Lo realmente preocupante es el sinsentido de nuestra política educativa. Extremadura tiene varios valores positivos y en alza en materia de Educación, los programas de refuerzo como PROA, no los extras pagados con extras, el plan de fomento a la lectura, las bibliotecas escolares, gracias al esfuerzo de muchos y buenos profesionales, los materiales digitales de apoyo al curriculum, que no los ordenadores y hasta ahora su apuesta por conseguir una educación pública que eliminases barreras de todo tipo, inclusiva, de equidad y calidad y para eso es indispensable la presencia de personal que dedicase su esfuerzo a la compensación de aquellos descolgados por múltiples motivos, esto es la educación compensatoria. Cuando se elimina o se aprovecha ese recurso existente en un centro para paliar en contrataciones el actual déficit económico, olvidamos que vestimos a un santo para desvestir a otro, pues la Administración ahorrará en un docente, al fin y al cabo solo euros, pero quizás pierda alumnos, alumnos que en compensatoria no acabarán abandonando el sistema educativo y que de forma contraria deberá saber adaptarse o morir sin ese recurso que hasta ahora tenía y que alguien le ha quitado. No sólo está ocurriendo con compensatoria, algunos apoyos de infantil, cábalas y sudokus.

Puestos a cortar, corte usted, pero con sentido común, hágalo con las tijeritas que me compraba mi mamá, las inofensivas, aunque quizás es que ni para eso haya presupuesto.