La última ocurrencia, querer cambiar los cuentos infantiles a la versión Aído que suena a cachondeo.
Imagínense la cara de los niños y niñas:
“Blancanieves, vicepresidenta en funciones de la república independiente del castillo mas cercano a un bosque de enanitos y enanitas tuvo que huir de la presidenta de la república que no quería oposición y mandó a su Ministro de Interior al bosque cercano para que se ocupara de ella con la excusa de cazar un Faisán. Este arrepentido dejó ir a Blancanieves y al Faisán, por lo que Blancanieves pidió asilo político a uno de los estados federados adjuntos gobernados por siete enanitos y siete enanitas (cumpliendo con la Ley de Igualdad).
Blancanieves, mujer progresista y emprendedora creó una S.L. de manzanas y tartas que puso a nombre de los hijos e hijas de los enanitos y de las enanitas para que la Presidenta no la descubriera ni siquiera a través de Hacienda, siendo sus ingresos las de una pobre mortal mas un piso en Sevilla. Sin embargo fue descubierta por la malvada presidenta de la república que optó por adormecerla disfrazada de prejubilada a los setenta, por culpa de la crisis, con un kiwi (que los hay macho y hembra). Así permanecería hasta que un hombre o mujer la despertase con un beso de amor aunque también pudiera ser simplemente con un ósculo a secas. Un presidente electo de otra república que pasaba por allí al contemplar la belleza de Blancanieves dispuso a otorgarle más de un ósculo, de hecho unos cuantos más, y sin amor, que tampoco era necesario. Juntos formaron una pareja de hecho. El casamiento por lo civil fue presidido por un juez de otro municipio que estaba muy interesado. A los tres meses el casamiento fue declarado nulo por no estar el Juez capacitado para casarlos a lo que este exclamó ¡Santiago y cierra España!. Zerolo ofició el bautizo pues ambos eran agnósticos.
Cuentos aparte, parece que algún iluminado le ha contado a nuestra Ministra los movimientos feministas de los ochenta en América, seguramente porque son de los ochenta, pero nuestra Ministra podía haber mejorado esa idea sacando sus propios cuentos o relatos con el fin de promulgar la igualdad plena en nuestra sociedad, incluso podría haber sacado un diagnóstico de la sociedad a través de los cuentos comparándolos con los avances que la mujer ha conseguido en estos últimos años y lo que queda por avanzar pero de ahí a contarle a un niño una versión distinta de un clásico visto y leído 1000 veces (que para ellos nunca será Andersen, siempre Disney), me suena a Club de la Comedia.
¿Quién hará las versiones cinematográficas de los cuentos?, ¿El deseo SA?, ¿las dirigirá Almodovar?, ¿Cómo justificamos la carroza y el traje de Cenicienta… Lexus con dinero público o trajes regalados con dinero privado?

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